“Reflejos del Edén: Mis años con los orangutanes de Borneo” de Biruté Galdikas

Biruté Galdikas es una antropóloga y conservacionista canadiense, dedicada a proteger a los orangutanes de Kalimantán, en el occidente de Borneo. Reflejos del Edén es su biografía, donde platica la historia de cómo llegó a Borneo y las circunstancias que tuvo que sortear para lograr establecer la reserva hoy conocida como Camp Leakey.

Tuvo la fortuna de ser una de las tres naturalistas a las que protegió Louis Leakey. Las otras dos fueron Dian Fossey, que se dedicó a estudiar a los gorilas de las montañas Virunga en Rwanda, y Jane Goodall, quién se especializó en chimpancés, observándolos en Gombe, Tanzania.

galdikas

Galdikas llegó a Kumai en los años 70´s, acompañada de su marido, quién se iba a dedicar a ser el fotógrafo de los orangutanes para National Geographic. Se establecieron los dos en una de las selvas tropicales más densas y variadas, transportándose por ríos y padeciendo de todo tipo de insectos, lluvias torrenciales y gran cantidad de víboras venenosas.

No todo fueron aventuras divertidas. Galdikas no tardó en darse cuenta que los orangutanes de Borneo estaban en peligro de extinción. Las empresas productoras de aceite de palma, que tienen ganancias billonarias en dólares, estaban acabando poco a poco con el habitat de los orangutanes. Su lucha sin cuartel comenzó, al mismo tiempo que el esposo la abandonó por una joven local y se regresó a América.

Éste es el libro fascinante donde ella nos platica que su misión en la vida es luchar por esta especie de primates encantadores que no tienen por qué desaparecer: nadie tiene derecho a extinguirlos del planeta.

Extractos de Reflejos del Edén.

[…] Desde que guardo recuerdo, siempre me han fascinado los orígenes humanos. Continuamente me pregunto: ¿Cómo encajan los humanos en el universo? ¿Quiénes fueron nuestros antepasados? ¿Dónde y cómo vivían? ¿Cuándo vivieron? ¿Guarda relación la humanidad con todo lo demás? ¿Dónde nos hallamos en relación con nuestros parientes vivos más cercanos, los primates superiores? De pequeña, me había hecho la misma pregunta que nos ha intrigado a todos: ¿Por qué existen los humanos?
Fue esta pregunta, este deseo de comprender el origen humano lo que me llevó al estudio de los orangutanes en las densas junglas de Borneo Central. A partir de mis lecturas, comprendí que nuestros primeros antepasados salieron de las selvas tropicales para forjar su destino de homínidos en las llanuras y sabanas de nuestro planeta, pero lo que me interesaba era lo que esos antepasados habían dejado atrás. Y lo que dejaron atrás en los vestigios de esas antiguas junglas tropicales fueron los grandes primates: los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. […]

[…] Para los orangutanes, la relación más profunda consiste en ser capaces de ocupar el mismo espacio y que no se dé interacción entre los individuos. Hasta cierto punto, con los humanos ocurre lo mismo. Con casi todo el mundo, en casi todas las situaciones, el silencio nos resulta incómodo y llenamos el vacío con la cháchara. Solo con las personas a las que nos sentimos muy unidas, en las que confiamos de veras, podemos estar juntas y no hablar, porque no hay ningún vacío que llenar. […]

[…] Pero he mirado a los ojos a un orangután en libertad y he visto que me devolvía la mirada. La experiencia es casi indescriptible. Tendemos a pensar que las demás criaturas que comparten nuestro planeta habitan la misma realidad que nosotros, sobre todo si se nos parecen, como sucede con los monos y simios, o si viven con nosotros, como los animales de compañía. Pero sus sentidos, sus necesidades y sus percepciones no son los mismos que los nuestros. Comunicarse con un animal en libertad de otra especie representa asomarse a otra realidad. […]

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