Paleontólogos describen la tortuga marina más antigua conocida hasta ahora

  • El fósil de 120 millones de años de antigüedad fue descubierto en Colombia. El hallazgo ayudará a esclarecer el origen de las icónicas tortugas marinas.

Un reciente estudio publicado en PaleoBios, la revista del Museo de Paleontología de la Universidad de California, describe la tortuga marina más antigua estudiada hasta el momento, con 120 millones de años de edad. Edwin Cadena y James Parham presentan el análisis filogenético del fósil del Cretácico Inferior (Barremiano), basándose en un esqueleto casi completo de unos dos metros de largo, cuatro cráneos adicionales con mandíbulas inferiores articuladas y dos caparazones parciales.

Los especímenes fueron excavados hace unos años en la Formación Paja de la región colombiana de Villa de Leyva y reposan en el Centro de Investigaciones Paleontológicas, el mismo instituto que preparó las vértebras del recientemente descrito primer dinosaurio en el norte de Sur América. Ya en 1997 habían sido mencionados, pero esta vez los autores llegan a novedosas conclusiones, gracias a un estudio exhaustivo.

“Podemos decir con seguridad que Desmatochelys padillai es la tortuga marina más antigua conocida hasta el momento”, dice Cadena, paleontólogo en el Departamento de Paleo-herpetología del Museo Natural de Senckenberg, Alemania. “Hasta ahora ese récord lo tenía Santanachelys gaffnei, una tortuga hallada en Brasil, a la cual se le atribuyó una edad de 92,8 millones de años”.

Desmatochelys padillai es además uno de los especímenes más grandes y completos que se han encontrado dentro del grupo de los protostégidos, el cual abarca a las tortugas más grandes que se hayan registrado hasta el momento. Existen fósiles de ejemplares de hasta 4,5 metros de largo.

Desmatochelys_padillai1

Rompecabezas evolutivo

La existencia del nuevo fósil puede ayudar a resolver algo de la incertidumbre acerca del origen y la posición filogenética de las icónicas pero misteriosas tortugas marinas.

“Su historia evolutiva es muy compleja, y eso demuestra que hubo una gran diversidad; al menos 20 a 25 especies viviendo en ese océano Atlántico cretácico que comenzaba a abrirse. En comparación, hoy en día solo hay siete especies de tortugas marinas”, explica Cadena. “Esto significa que las tortugas han sido muy persistentes a través del tiempo; que a pesar de calentamientos globales y grandes eventos de extinción en otros ecosistemas, estos siete linajes son el relicto de esta evolución que ha persistido. En ese sentido, esto es lo más interesante de este descubrimiento”.

Para Benjamin Kear, curador de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Uppsala, en Suecia, quien no está involucrado en el estudio, la nueva tortuga no solo es anterior a todas las conocidas, sino que curiosamente tiene un esqueleto más avanzado que las que vinieron después de ella. Y eso aporta más fuego a la hipótesis de que los protostégidos no están estrictamente relacionados con las tortugas marinas modernas, sino que formarían parte de una radiación completamente independiente y extinta.

Lo cierto, dice Cadena, es que “no tenemos ni idea qué animales vivieron en esos mares y costas cretácicas de lo que hoy es el norte de Suramérica hace 120 millones de años, entonces descubrimientos como Desmatochelys padillai nos muestran que podemos conectar animales del trópico con los de Argentina, Norteamérica y Europa. Es como una pieza del rompecabezas que nos faltaba y apenas la estamos poniendo en su lugar”.

Puesto que en la región donde se halló el fósil no hay depósitos volcánicos cercanos, que son los ideales para datar las rocas desde el punto de vista radiométrico, los investigadores usaron los amonites, unos moluscos fósiles que fueron muy abundantes en la Era Secundaria. “Aunque no pueden dar una edad muy precisa, dan una ventana que nos permite fijar una edad promedio”. En este caso, fue la especiePseudocrioceras la que dio la clave de la edad del fósil.

“Por primera vez tratamos de poner la mayor y la mejor información científica que tenemos para establecer las relaciones entre los diferentes grupos de tortugas marinas”, dice Cadena, quien está trabajando en describir otros especímenes únicos en su clase y provenientes de la misma formación, como una tortuga con huevos en el vientre. “Para eso usamos un instrumento que llamamos ‘matriz’, que consiste en superponer mucha información sobre todos los aspectos del esqueleto, características como el número de dedos que tenían, o si las aletas eran planas, cuantos huesitos tenían en el cráneo, etcétera. Esta es la compilación más completa que se ha producido hasta el momento de los diferentes grupos de tortugas marinas y es lo que nos permite tener una mejor idea de cómo se relacionan los diferentes grupos a través del tiempo”.

Otro valioso detalle en la descripción de Desmatochelys padillai es que los paleontólogos tuvieron acceso a una serie de cráneos que correspondían a adultos, infantes y jóvenes. “Pudimos entonces ver cómo la misma especie cambia de morfología a través de su desarrollo en la vida”, señala Cadena.

Cualesquiera que sean los orígenes de las tortugas marinas, fósiles como el de esta nueva especie demuestran tanto la versatilidad en la morfología de estos notables animales, como su exitosa adaptación a los hábitats oceánicos en los últimos millones de años.


Artículo original publicado el 6 de octubre de 2015 por Ángela Posada-Swafford en el Scientific American, Español, sección Noticias.

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