Todo sobre la Evolución
Ser humano

La evolución es responsable de la biodiversidad

 
 

La enorme biodiversidad que existe en el planeta es resultado de las adaptaciones que los organismos han sufrido a lo largo de su estancia en la Tierra.

Todas las formas de vida necesitan energía para sobrevivir, pero hay muy distintas maneras de lograrlo. Nosotros comemos papas, arroz, pescado y vacas entre otros muchos productos animales y vegetales. Convertimos su energía química en energía metabólica y mecánica que aprovechamos para sobrevivir.

Pero no todos los seres vivientes lo hacen de la misma manera.

Existen organismos que obtienen la energía que necesitan a partir de otras fuentes. Las plantas, algas y cianobacterias absorben luz solar, dióxido de carbono y agua, que con ayuda de la clorofila lo convierten en oxígeno y azúcar como alimento. Es asombroso darse cuenta que árboles de decenas de metros de altura estén hechos literalmente de agua y aire.

Organismos menos conocidos pero más impresionantes son los que tienen la habilidad de obtener la energía que necesitan a partir de sustratos inorgánicos. A estas criaturas se les conoce como litótrofos, que significa "come rocas", y viven en medios tan diversos como agua de mar, agua dulce, aguas contaminadas con drenaje, en la atmósfera, en volcanes o en las fuentes hidrotermales en el fondo del mar. En este último caso, existen bacterias que se alimentan de azufre. 

De dónde se obtiene la energía es sólo una medida de la biodiversidad en el planeta. Otra medida es la temperatura ambiente a la que sobreviven los organismos.

Nuestro linaje divergió de otros primates en las sabanas de África hace unos 7 ma y nos hemos adaptado a vivir en un rango de temperatura entre 20°C y 30°C. Si nuestra temperatura corporal rebasa los 42°C, muy probablemente morimos. Si baja de 35°C, nos da hipotermia y también probablemente morimos. 

Pero existen organismos que han desarrollado estrategias para sobrevivir en rangos de temperatura muy diferentes. Las bacterias Pyrococcus fumarii, que viven en fuentes hidrotermales someras, sobreviven a temperaturas de 113°C. En el otro extremo del espectro, hay organismos que habitan glaciares, los mares de los polos y sedimentos en el fondo del mar. Estas bacterias sobreviven a -10°C, como es el caso de los que habitan el Lago Vostok, a 4 kms bajo un glaciar en la Antártida.

Otra medida de biodiversidad es la reproducción. Nuestra especie y un número pequeño de otras especies se reproducen sexualmente, que significa que los genes de los padres se combinan en los hijos. La alternativa es la reproducción asexual o clonación, que es más común en las bacterias, amibas, esponjas, anémonas de mar y muchas plantas. Inclusive hay organismos como los helechos y las medusas que alternan reproducción sexual con asexual.

El tiempo que transcurre entre generaciones también es muy variable: existen especies como las tortugas de las Galápagos, que se reproducen a partir de los 20 años de edad y ponen alrededor de 20 huevos cada año, llegando a vivir hasta 200 años. En contraposición, retrovirus como el VIH se reproduce asexualmente generando 100,000 clones en menos de una hora.

Basten estas 4 medidas de la biodiversidad para convencernos que la evolución ha producido seres vivos en cuanto medio ambiente ha podido. 

 

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Referencias:
Mindell, David P. (2006), The Evolving World. p. 152

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