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Nuestra historia • Homínidos distintos a Homo sapiens • 19 cápsulas

Ardipithecus ramidus

Se trata de un ejemplar de hace 4.4 ma que está ya muy cerca del ancestro común entre Homo y chimpancés, el cual debió de haber vivido hace alrededor de 6-7 ma.

A. ramidus fue encontrado en 1992 por el equipo de Tim White en Etiopía. Hay evidencia de que vivía en una zona boscosa pues los restos de 17 individuos yacían en ceniza volcánica fosilizada junto con una enorme colección de animales y plantas que crecen y viven en bosques de árboles.

Se encontraron, además de miles de semillas de canthium, que es una planta muy común en África, gran cantidad de primates, en su mayoría babuinos y colobos. También había algunos antílopes llamados kudu, un hipopótamo enano extinto (Hexaprotodon), cerdos, un caballo extinto (Hipparion), un rinoceronte blanco (Ceratotherium praecox), jirafas, elefantes, un anancus que es un género extinto de mamífero proboscídeo, unos dinoterios extintos, ardillas, topos y ratas.

En adición a todo esto había murciélagos, aves, tortugas y cocodrilos. Seguramente muchos de estos animales eran el alimentos de A. ramidus y algunos otros debieron ser sus enemigos mortales. La fauna con la que A. ramidus convivía era fabulosa.

A. ramidus tiene precisamente la combinación de rasgos que los paleontólogos esperan de un ejemplar de hace 4.4. ma. Es más parecido a un simio que A. afarensis (Lucy), menos parecido a un simio que un chimpancé, pero tiene rasgos de ambos.

Sus colmillos, aunque grandes para estándares humanos, son más pequeños que los de los simios. Están gastados lo que sugiere que se usaban para comer y no para amenazar.

La anatomía sugiere que A. ramidus era bípedo, pues el foramen magnum en su cráneo (el hueco por donde sale la espina dorsal) está ubicado más hacia el frente que en los simios. Esto le debía permitir caminar erguido.

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Descubriendo a Ardi
       
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Referencias:
Tudge, Colin., () The Day Before Yesterday. p. 191

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Australopithecus afarensis

Australopithecus afarensis es una especie extinta de homínidos que vivió en el este de África antes de que apareciera el género Homo hace 2.8 millones de años.

En 1974 el arqueólogo Donald Johanson y su equipo encontraron en Etiopía, en la región de Hadar, medio esqueleto de A. afarensis al que llamaron Lucy, pues la noche del descubrimiento festejaron escuchando la canción de los Beatles ""Lucy in the Sky with Diamonds"".

Se trata de un primate que aparentemente es bípedo pues los huesos de la pelvis y de las piernas son más parecidos a los de los humanos que a los de los simios.

Sus caninos son más grandes que los nuestros, sus brazos son más largos que los nuestros y su cráneo, que es de aproximadamente medio litro de volumen, no es mucho más grande que el de los chimpancés pero es menos protuberante.

Lucy en particular tiene alrededor de 3 ma, pero por las decenas de ejemplares que se han encontrado en Etiopía, Tanzania y Kenya se sabe que A. afarensis vivió hace entre 4 y 2.5 ma.

El descubrimiento más espectacular fue el que hizo Mary Leakey en 1970 en Laetoli, Tanzania.

Ella encontró las huellas que tres A. afarensis dejaron al caminar sobre una cenizas volcánicas. Al caer agua sobre las cenizas, éstas se conservaron y fosilizaron.

La manera de caminar de estos tres ejemplares no deja lugar a dudas que eran bípedos.

Se cree que A. afarensis sí es un antepasado del género Homo, al que pertenece Homo sapiens.

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Finding the Lucy Fossil
 
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3 400 000 AC Australopitecus: Historia de Lucy
     
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Referencias:
Tudge, Colin., () The Day Before Yesterday. p. 186

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Australopithecus africanus

Del género extinto de primates conocido como Australopithecus, hay dos ramas. Los robustos (boisei, robustus y aethiopicus) y los gráciles.

De estos últimos, que se caracterizan por ser pequeños y delgados, la especie más moderna es la que se descubrió primero: Australopithecus africanus.

Habitaban el sur de África hace entre 3 y 2 ma. Medían de un metro a metro y medio de altura y tenían un cráneo de tamaño similar al de un chimpancé.

En 1924, Raymond Dart encontró en Taung, Sudáfrica, en una mina de óxido de calcio, el cráneo de un primate con rasgos en la base del cráneo que evidencian bipedismo: su foramen magnum (el agujero en el cráneo por donde sale la espina dorsal) está ubicado más hacia el frente que en los simios. A este ejemplar se le conoce como el Niño de Taung.

En 1947 se encontró otro cráneo de hembra llamado Señora Ples.

Africanus no se considera antepasado del género Homo, pero sí se considera descendiente de Australopithecus afarensis.

Referencias:
Tudge, Colin., () The Day Before Yesterday. p. 185

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Homo erectus y Homo ergaster

Homo erectus es el homínido viajero pues es el primero que sale de África hace por lo menos 1.6 ma y se establece en Asia y Europa.

Actualmente la convención es llamar Homo erectus a la versión asiática y Homo ergaster a la versión africana que no salió del continente.

El ejemplar más antiguo que se conoce es de Kenya y tiene 1.8 ma, sin embargo el primero que se encontró es el llamado Hombre de Java, descubierto por Eugene Dubois en 1891 y con una antiguedad menor a 1 ma.

Dubois pensaba que el origen del hombre era Asia y no África, como se sabe actualmente. Por esa razón se dirigió a Indonesia a buscar restos de los primeros hombres.

Otro ejemplar de Homo erectus muy famoso es el llamado Hombre de Pekín, que fue encontrado en 1923 y tiene una antiguedad de 750 ka.

Erectus es un homínido más parecido a Homo sapiens que Homo habilis. Tiene un cerebro de casi un litro de volumen, que es el doble de tamaño del de los chimpancés y camina totalmente erguido.

Por la forma de sus dientes se sabe que era carnívoro y por las hermosas herramientas que fabricaba se sabe que era cazador.

Es la especie de homínido más exitosa por haber existido en el planeta mucho más tiempo que lo que lleva Homo sapiens. Vivió alrededor de 2 ma para desaparecer en Asia y Europa hace 100 ka, donde fue contemporáneo de los Neandertales.

Algunos ejemplares de Homo ergaster, la versión de Homo erectus que se quedó en África, son nuestros ancestros que evolucionaron y se convirtieron en Homo sapiens hace unos 250 ka.

Ésta es una reconstrucción tridimensional de un fósil de Homo erectus.

Recomendamos la lectura de este artículo sobre el tema, publicado muy recientemente.

 .

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Homo erectus y el uso del fuego
       
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Referencias:
Tudge, Colin., () The Day Before Yesterday. p. 212

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Homo erectus: existen evidencias de su altruismo

Se han encontrado restos de Homo erectus con evidencias de hipervitaminosis, condición agonizante que se contrae por consumir grandes cantidades de hígado de animales carnívoros, que contienen dosis letales de vitamina A.

El hecho de que hayan existido estos individuos quiere decir que sus familiares los cuidaban en lugar de dejarlos a las hienas a que se los comieran.

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Referencias:
Conway Morris, Simon, () Life´s Solution: Inevitable Humans in a Lonely Universe. p. 274

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Homo floresiensis

En 2004, un equipo de científicos australianos e indonesios encontró en una cueva de la isla de Flores, los restos de un homínido de sexo femenino, de poco más de un metro de altura y con un cráneo de la tercera parte de tamaño del nuestro.

Ante la sorpresa, decidieron que se trataba de una especie nueva, descendiente de Homo erectus. Lo nombraron Homo floresiensis y lo apodaron Hobbit. Se conjeturó que su tamaño pequeño se debía al fenómeno ya conocido de enanismo que se produce en las islas.

En los mismos depósitos donde se encontró a Hobbit se encontraron herramientas de piedra para la cacería y evidencias de fuego utilizado para cocinar: conductas bastante sofisticadas para un individuo con un cerebro del tamaño del de un chimpancé.

Más sorprendente aun fue el descubrir que había habitado la isla hace 18 ka, miles de años después de que nuestros parientes más cercanos, los Neandertales y Homo erectus, habían desaparecido.

Hasta el día de hoy se han encontrado los restos de 14 individuos distintos, aunque el primero en encontrarse es el más completo.

Hobbit tenía un pie parecido al nuestro, con el dedo gordo paralelo a los demás dedos del pie. Su pelvis, las piernas y pies muestran que caminaban erguido. Sin embargo, tiene característica arcaicas: no es un esqueleto de un hombre moderno.

Del cuello para abajo se parece más a Lucy (A. afarensis) que a nosotros. Pero su cráneo, aunque pequeño, lo sitúa sin duda en el género Homo.

A la fecha, la idea original de que Hobbit es H. erectus ha perdido popularidad. Se han propuesto dos teorías distintas acerca de la ubicación de H. floresiensis en el árbol genealógico de los homínidos: una teoría es que evolucionó después de Homo rudolfensis, quién apareció hace 2.3 ma, pero antes de H. habilis, que apareció hace 2 ma. La otra teoría es que Hobbit apareció después de H. habilis pero antes de H. erectus (que surge hace 1.8 ma).

Seguramente descubrimientos futuros ayudarán a ubicar a Hobbit con mayor certeza en el árbol de nuestros antepasados.

Recomendamos la lectura de este artículo sobre el tema, publicado muy recientemente.

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Homo floresiensis
       
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Referencias:
Scientific American Editors, (2013) Becoming Human: Our Past, Present and Future. p. 4.3

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Homo habilis

Se trata de la especie más antigua perteneciente al género Homo que vivió hace entre 2.5 y 1.5 ma y es considerada ancestro de Homo sapiens.

Es la primera especie de la cual se tienen evidencias contundentes de que fabricaban y utilizaban herramientas.

Louis Leakey y su equipo, que fueron los descubridores, le pusieron el nombre de Homo habilis (El Hábil) por haber encontrado los ejemplares juntos con herramientas de piedra en una región de Tanzania llamada la Cañada de Olduvai.

Estas herramientas estaban ubicadas en los mismos estratos que los fósiles de habilis pero fueron hechas con material de una cantera lejana en ubicación, lo que permite concluir que fueron fabricadas y transportadas por ellos.

Habilis tiene un cráneo más grande que el de todas las especies de Australopithecus, de hasta tres cuartos de litro, pero menor en tamaño que el cráneo de Homo erectus, que llega a medir cerca de un litro en volumen y que apareció 0.5 ma después.

Se piensa que la destreza necesaria para producir las herramientas fue de la mano con el aumento en tamaño del cerebro.

En 2 ma más, el cerebro de Homo habilis aumentaría a un tamaño de litro y medio, que es el tamaño de nuestro cerebro, pasando antes por Homo erectus.

Ésta es una reconstrucción tridimensional de un fósil de Homo habilis.

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Homo habilis
       
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Referencias:
Tudge, Colin., () The Day Before Yesterday. p. 206

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Neandertales: coexistieron con los humanos y se cruzaron

En 2000 se publicó un artículo en la revista Antiquity, donde se muestran tres conjuntos de mapas.

El primer conjunto muestra en intervalos de 2.5 ka a partir de hace 40 ka, los lugares donde hay evidencias que existían poblaciones de Neandertales.

El segundo conjunto de mapas muestra para los mismos intervalos de tiempo, dónde estaban ubicados los humanos.

El tercer conjunto muestra los lugares donde Neandertales y humanos convivieron juntos, mismo tiempo y mismo sitio.

Las conclusiones de los autores son que:

  1. Aun cuando hubo poblaciones de Neandertales y de humanos coexistiendo en Europa, estas poblaciones eran tan pequeñas y el territorio tan grande que no se mezclaban. Había terreno para todos.
  2. Hubo exclusivamente un área donde cohabitaron, que es en el sur de Francia, entre los Pirineos y el río Vezere, hace entre 35 y 27.5 ka.

Este trabajo no parece tener la última palabra.

En 2010, Svante Pääbo, un biólogo sueco especialista en genética, publicó junto con su equipo un artículo que causó revuelo por todo el mundo: los Neandertales se habían cruzado con los humanos de la época. La evidencia es que todos los seres humanos no Africanos, desde los de Nueva Guinea, los franceses, los chinos, absolutamente todos, tenemos entre el 1 y el 4% de genes Neandertales.

Éste y éste son artículos escritos recientemente acerca de Neandertales. Quizá te interesen.

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El hombre de Neandertal
       
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Referencias:
Curtis, Gregory, () The Cave Painters. p. 36

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Neandertales: copiaban a Homo sapiens

Es comprensible que desde el punto de vista de los Neandertales, los humanos hacían mejores herramientas, tenían mejores técnicas de cacería, mejores campamentos y controlaban mejor el fuego.

Hay evidencias que los Neandertales del sur de Francia, que coexistieron con los humanos en la misma zona, copiaban los artefactos que los humanos desarrollaban.

Existen 125 sitios con restos claramente Neandertales, como Arcy-sur-Cure en Borgoña, donde los huesos decorados, los anillos de marfil, los dientes ranurados de lobo, zorro, reno, hiena u otros animales, imitan torpemente los mismos artefactos desarrollados y encontrados en sitios habitados por Homo sapiens.

Éste y éste son artículos escritos recientemente acerca de Neandertales. Quizá te interesen.

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Referencias:
Curtis, Gregory, () The Cave Painters. p. 41

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Neandertales: Darwin supo de su existencia

Darwin publicó su libro El origen de las especies tres años después del descubrimiento del primer cráneo Neandertal. Él supo del descubrimiento que fue hecho en 1856.

El nombre que se les dio al homínido se debe a que los restos fueron encontrados en una cueva en el Valle de Neander, en Alemania.

Hoy se sabe que esos restos son de hace 40 ka.

Darwin también supo del descubrimiento de herramientas hechas en la época de las glaciaciones, es decir, de hace entre 25 mil y 12 mil años. Esta noticia lo regocijó. Por fin había evidencias que contradecían la antigüedad que los libros sagrados le adjudicaban al ser humano.

Éste y éste son artículos escritos recientemente acerca de Neandertales. Quizá te interesen.

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Referencias:
Curtis, Gregory, () The Cave Painters. p. 45

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Neandertales: fueron primos nuestros

El ancestro común entre nosotros y los Neandertales es de hace 500 ka. Nuestros antepasados se separaron de ellos mucho antes de que Homo sapiens apareciera.

Es curioso que los Neandertales tenían cuerpos más grandes y fuertes que los nuestros y sus cerebros eran de mucho mayor volumen que los nuestros.

Aun así, ellos desaparecieron y nosotros fuimos una especie muy exitosa.

Éste y éste son artículos escritos recientemente acerca de Neandertales. Quizá te interesen.

Aquí es posible encontrar información interesante acerca de los Neandertales.

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Referencias:
Carroll, Sean B., () Endless Forms Most Beautiful. p. 260

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Neandertales: hay evidencias de conducta empática

Los muchos sitios donde se han encontrado restos de Neandertales permiten especular acerca de cuál era su forma de vida.

Los Neandertales eran extremadamente fuertes y resistentes. Esto queda confirmado por el grueso de sus huesos. Seguramente podían hacer puré a un ser humano.

Fabricaban herramientas, aunque su tecnología no cambió por decenas de miles de años.

En algunas ocasiones se mataban entre ellos y hasta se comían entre ellos.

Pero lo más sorprendente es que hay evidencias de que podían tener una conducta empática. Hay casos donde es claro que cuidaban a sus semejantes.

Los restos del Neandertal original tienen huellas de que sufrió heridas serias en la cabeza y en el brazo izquierdo, y que se recuperó de ellas.

Los restos de La Chapelle son de un Neandertal que padecía artritis, una costilla rota y una rodilla rota. Pero también muestra que se recuperó de estas lesiones.

Los restos de la cueva Shanidar, en el norte de Irak, muestran a un individuo al que los arqueólogos llamaron Nandy, de 40 o 50 años, con un tremendo golpe en la cabeza que lo debió haber dejado ciego del ojo izquierdo, con un brazo derecho atrofiado y amputado debido a varias fracturas, y con huellas de que cojeaba al caminar. Sin embargo, todas esas lesiones habían sanado.

Esto significa que necesariamente otro individuo se ocupó de proveerlos de alimento, lo que a su vez implica empatía.

Éste es un artículo escrito recientemente sobre el tema, que quizá te interese.

Referencias:
Kobert, Elizabeth (2014), The Sixth Extinction: An Unnatural History, p. 250.

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Neandertales: su conducta

Mucho se ha escrito acerca de las desventajas cognocitivas que se creía tenían los Neandertales comparados con Homo sapiens. Descubrimientos recientes revelan que algunos de ellos tenían capacidad de pensamiento simbólico, por lo tanto posiblemente lenguaje. Manejaban herramientas y tenían conocimientos que les permitían aprovechar una amplia variedad de alimentos.

Hay evidencias que indican que tenían conductas sofisticadas que alguna vez se creyó solo el ser humano practicaba, como se muestra en la tabla adjunta.

Los Neandertales no sólo consumían carne. En 2012 se publicó un artículo que reporta que por lo menos los que vivían en la cueva del Sidrón, en el norte de España, comían plantas cocidas e inclusive consumían variedades medicinales.

Se sabe que tenían la misma versión del gen FOXP2, gen relacionado con el lenguaje, que tenemos los humanos modernos. Además tenían el hueso hioides igual al nuestro. Este hueso, localizado debajo de la lengua y arriba de cartílago tiroides, facilita la producción de gran variedad de sonidos. Todos estos descubrimientos fortalecen la idea de que los Neandertales sí tenían lenguaje.

Éste y éste son artículos escritos recientemente acerca de Neandertales. Quizá te interesen.

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Referencias:
Scientific American Editors, (2013) Becoming Human: Our Past, Present and Future. p. 4.1

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Neandertales: su desaparición

Quizá nunca sabremos porqué hace 28 ka, en Europa, adonde ya había llegado Homo sapiens, desaparecen los Neandertales.

Mucho se ha especulado acerca de si nuestros antepasados tuvieron algo que ver o no.

Las teorías más recientes apuntan a que tuvimos poco que ver o mejor todavía, no tuvimos nada que ver.

Simulaciones hechas por computadora muestran que si los Neandertales tenían una tasa de natalidad un poco menor que la de los humanos, o si tenían una esperanza de vida un poco más corta, esas pequeñas diferencias habrían bastado para que desaparecieran.

Sólo con que los Neandertales tardaran más en destetar a sus críos bastaría para que al multiplicar esta desventaja a lo largo de miles de generaciones los humanos se impusieran.

Si agregamos la posibilidad que estas condiciones se combinaran entre ellas, además de que seguramente hubo cambios climáticos y dietas deficientes, la conclusión es que aun cuando sobrevivieron en Europa por más de 100 ka, su desaparición era inevitable.

Éste y éste son artículos escritos recientemente acerca de Neandertales. Quizá te interesen.

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Referencias:
Curtis, Gregory, () The Cave Painters. p. 39

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Neandertales: su tipo de vida

La mayoría de los Neandertales moría antes de cumplir los 30 años. Esto se sabe por los huesos que se han encontrado. Ninguno rebasaba los 40 años. En contraste, los humanos de esa misma época vivían hasta los 50 años.

Se han encontrado restos de Neandertal que muestran que vivieron por muchos años con discapacidades. Esto significa que había quien se preocupaba y ocupaba de ellos para alimentarlos y cuidarlos. Esto es evidencia de vida emocional.

Es enorme la cantidad de restos óseos de Neandertales que se han encontrado. Esto se debe a que enterraban a sus muertos, lo que sugiere que posiblemente hasta tenían una especie de religión. Las tumbas nunca contienen objetos de la vida diaria, únicamente los huesos, salvo en un sólo caso. Hay una tumba en Irán donde además de los huesos se encontró polen de flores. Esto podría significar un rito donde preparaban a sus deudos para una vida después de la muerte.

Muchos de los restos muestran fracturas de hueso que sanaron en vida, en particular muchas en la zona de la cabeza y el cuello. Hay un estudio que muestra que el tipo de fracturas que sufren los vaqueros son similares a las que sufrían los Neandertales. Esto tambien sugiere que se enfrentaban a los animales que cazaban.

También se sabe que vivían en comunidades pequeñas, quizá porque nunca crearon cultura que cohesionara al grupo, y la rutina de vida de todos los grupos era siempre la misma: ir de cacería, hacer fuego, construir sus herramientas, comer y vestir.

Éste y éste son artículos escritos recientemente acerca de Neandertales. Quizá te interesen.

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Referencias:
Curtis, Gregory, () The Cave Painters. p. 33

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Neandertales: su vida sexual

La comparación de genes entre distintas especies es un área de investigación que ofrece resultados de lo más interesantes. Un investigador, tratando de averiguar qué produce las diferencias entre humanos y simios, encontró 583 pedazos grandes de ADN que están desaparecidos en los humanos y están presentes en los simios. Cuando se puso a ver con detalles qué genes son los que residen en esos pedazos de ADN, encontró algo sorprendente.

Una de las proteínas que se codifica en esa sección es la que expresa las espinas del pene en los simios, que son unas estructuras de queratina que provocan que el macho eyacule rápidamente. Estas espinas no están presentes en los humanos, lo que permite disfrutar un coito prolongado.

Otro de los pedazos de ADN codifica una proteína que limita la división de las neuronas y muy probablemente juega un papel importante en el hecho que los humanos tenemos un cerebro más grande.

Este resultado es fascinante, pero mejora todavía más cuando se incluye a los Neandertales en la investigación.

Como el genoma Neandertal es ya de dominio público, fue posible analizarlo y se encontró que en los Neandertales no aparece el gen que produce espinas del pene. Esto muy probablemente significa que los Neandertales también disfrutaban de coitos prolongados.

El otro resultado es que los Neandertales no tienen el gen que limita la división neuronal. Eso era de esperarse, pues sabemos que tenían cerebros más grandes que los nuestros.

Éste es un artículo escrito recientemente sobre el tema, que quizá te interese.

Referencias:
Paabo, Svante, Neanderthal Man: In Search of Lost Genomes. p 219

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Orrorin tugenensis

Desafortunadamente el registro fósil de homínidos y de primates en general, de hace entre 10 y 4 ma, es muy escaso. Esto se debe básicamente a que las especies que viven en selvas tienen muy poca probabilidad de fosilizar.

En el año 2000, en un zona de Kenya llamada Tugen, se encontraron los restos de un individuo de hace 6 ma al que se le dio el nombre de Orrorin tugenensis.

Este fósil de homínido es particularmente interesante pues vivió al mismo tiempo que el ancestro común de los chimpancés y los humanos.

A la fecha se han encontrado fósiles de 20 individuos.

La forma del femur fortalece la idea de que se trata de una especie con capacidad de bipedismo. Quizá vivía en lo alto de los árboles pero podía también trasladarse sobre sus dos extremidades inferiores.

Su dentadura es más parecida a la de los humanos, con caninos pequeños y molares grandes, como de una especie omnívora.

Referencias:
Southwood, Richard, () The Story of Life. p. 216

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El árbol filogenético de los homínidos

La primera imagen que se muestra es un árbol que representa el consenso actual acerca de cómo evolucionaron en los últimos 7 ma las especies de homínidos que se conocen por sus fósiles.

Las fechas de estimación de ""aparición"" de una especie se basan en la edad de los fósiles encontrados.

Esto no quiere decir que una especie apareció de la nada en cierto momento: cada una de ellas desciende de alguna anterior que fue evolucionando debido a adaptaciones al medio. Si existen huecos en el árbol es debido a la escasez de fósiles.

En realidad los nombres son arbitrarios: son simplemente etiquetas que los paleontólogos les han puesto. Inclusive es posible encontrar literatura donde en lugar de hablar de 19 de especies de homínidos como lo hacemos aquí, se habla únicamente de 8 o 10 especies distintas.

Las especies que aparecen en la figura son:

Es interesante ver cómo hubo épocas durante las cuales convivieron varias especies por mucho tiempo.

Homo sapiens, en algún momento de su historia, fue contemporáneo de H. neanderthalensis, H. floresiensis y muy posiblemente de H. erectus..

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Referencias:
Dawkins, Richard, () The Ancestor´s Tale: A Pilgrimage to the Dawn of Evolution. p.

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Las especies de homínidos que se conocen

Es muy recientemente que se han encontrado gran cantidad de restos en África y Asia de homínidos distintos a Homo sapiens.

De estos restos, es difícil saber cuáles son antepasados nuestros y cuáles son ""primos"" lejanos de nosotros.

Pero más difícil aun es saber cuáles pertenecen definitivamente a otra especie, es decir, con cuáles no podríamos procrear.

El consenso es que hay del orden de 19 especies distintas, aunque esto es muy discutible.

Cuando el público en general oye de dos especies distintas, no se da cuenta que a veces sólo se trata de dos etiquetas que pusieron los paleontólogos y que pueden confundir. Que en realidad se está hablando de un homínido más antiguo que otro pero que están cercanamente emparentados.

Es como cuando le pedimos a alguien que nos diga a qué temperatura considera que el agua pasa de fria a tibia. Seguramente alguien dirá que a los 20 grados centígrados y otra persona dirá que a los 30 grados. Esas dos personas están etiquetando el agua tibia a dos temperaturas distintas de manera arbitraria.

Lo mismo sucede con los homínidos. No debemos olvidar que si hacemos una fila que comience por nosotros, después ponemos a nuestro padre, luego a nuestro abuelo paterno, luego a su padre, y así sucesivamente, esa fila estará formada por individuos cuyos rasgos y características irán cambiando lentamente. Dónde ponemos una etiqueta nueva que se refiera sin lugar a dudas a una especie nueva, será en cierta medida arbitrario.

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Referencias:
Coyne, Jerry A., () Why Evolution Is True. p. 197

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