A este bichito no hay asteroide que lo extinga

  • Los osos de agua serían los últimos animales en desaparecer en caso de un cataclismo espacial

Los puedes hervir, congelarlos hasta casi el cero absoluto, dejarlos sin comer durante décadas, arrojarlos al espacio o desecarlos como uvas pasas que los osos de agua (tardígrados) seguirán vivos. Ahora, un grupo de astrofísicos ha estimado que uno de ellos, el Milnesium tardigradum, soportaría el impacto de un asteroide como el que acabó con los dinosaurios, una lluvia de rayos gamma o la explosión de una supernova. Solo la muerte del Sol acabaría con estos bichitos.

Imagen coloreada de un tardígrado captada con microscopio electrónico. SHUTTERSTOCK / EPV

Imagen coloreada de un tardígrado captada con microscopio electrónico. SHUTTERSTOCK / EPV

“Pueden sobrevivir unos minutos a temperaturas tan bajas como -272º o tan altas como 150º y a -20º durante décadas”, dice el astrofísico brasileño de la Universidad de Oxford, Rafael Alves. También nos recuerda que estos animales pueden soportar una presión de 1.200 atmósferas (el valor 1 equivale a la presión atmosférica en la Tierra al nivel del mar). Algunas especies incluso soportan su inmersión en disolventes. Además, varios estudios han demostrado su capacidad para asimilar radiaciones ionizantes de hasta 6.000 grays (Gy). Para hacerse una idea, los tratamientos más agresivos contra tumores rara vez pasan de los 100 Gy. “Es una radiación 1.000 veces más elevada que la nos podría matar. Son realmente duros”, añade.
Es esa dureza la que sugirió a Alves y otros dos colegas usar al M. tardigradum como punto de referencia para medir la resiliencia de la vida y la posibilidad de que exista en otros planetas en condiciones muy diferentes de las de la Tierra. “Los tardígrados son lo más cercano a la idea de indestructible que tenemos en la Tierra, pero es posible que haya otros ejemplos de especies resilientes en otras partes del universo. Aquí, tenemos un caso real para buscar vida en Marte y en otras áreas del sistema solar. Si los tardígrados son las especies más resistentes de la Tierra, ¿quién sabe qué más hay ahí fuera?”, se pregunta Alves.

Lo único que podría acabar estos animales sería la completa esterilización de la Tierra. La situación más extrema exigiría la evaporación de toda el agua de los océanos. “Sería necesaria una increíble cantidad de energía, 5,6 x 1026 julios”, estima Alves. Un cataclismo así solo puede venir del espacio. Los autores de esta original investigación, publicada en Scientific Reports, plantearon tres escenarios improbables pero posibles: el impacto de un asteroide, una lluvia de rayos gamma y la explosión de una supernova.

El impacto de un meteorito hace 66 millones de años es la causa más probable de la extinción de los dinosaurios y más del 75% de los animales terrestres, pero los que vivían debajo del mar apenas se enteraron. Según los cálculos de este estudio, solo hay 17 asteroides, como Vesta y Pallas, y planetas enanos, como Plutón, con la suficiente masa como para que su impacto evaporara el agua del planeta. Por fortuna ninguno de estos cuerpos celestes se encuentra en la trayectoria de la Tierra.

La explosión de una supernova tampoco parece que vaya a acabar con la vida en la Tierra. Para que una explosión estelar pudiera hervir toda el agua debería producirse a menos de 0,04 pársec (medida astronómica, 1 parsec equivale a 3,2616 años luz) y la más cercana, además del Sol, es Próxima Centauri a 1,295 pársec. Pero esta enana roja no va camino de acabar explotando. La siguiente con posibilidades es el sistema IK Pegasi, un dúo de estrellas en la constelación Pegaso, pero se halla a 45 pársec, así que no hay de que preocuparse.

Queda la lluvia de rayos gamma. Algunas especies de tardígrados soportan, como se dijo, radiaciones de 6.000 Gy, pero no son los más resistentes. “No pueden resistir niveles de radiación tan altos como otras criaturas, pero si están bajo el agua, cualquier radiación extraterrestre se verá atenuada”, recuerda Alves. Y se ha encontrado osos de agua en la fosa de las Marianas. El mayor peligro para la vida de esta radiación sería la probable destrucción de la capa de ozono, lo que sería letal para la vida sobre la tierra pero no para la que hay debajo o en el agua.

“La mayoría de los estudios anteriores se han centrado en escenarios apocalípticos en los que un evento astrofísico, como una supernova, podría acabar con la raza humana”, comenta el profesor también de Oxford y coautor del estudio, David Sloan. Pero hay otras formas de vida infinitamente más resistentes. “Parece que la vida, una vez que se pone en marcha, es difícil de borrar por completo. Un número enorme de especies, o incluso géneros enteros, pueden extinguirse, pero la vida en su conjunto continuará”, añade. Por lo que, puestos a buscar vida ahí afuera, igual es más efectivo centrarse en bichitos como los osos de agua.


Artículo original publicado el 24 de julio de 2017 por Miguel Angel Criado en El País, España, sección Ciencia.

h/t Laura Vit

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