“Las musas de Darwin” de José Sarukhán

Este libro, escrito originalmente en español, es una magnífica introducción a la evolución para lectores hispano parlantes. Como el título lo sugiere, el libro trata sobre aquellos que inspiraron a Darwin para desarrollar su explicación acerca de cómo sucede la evolución.Jose-Sarukhan

El Dr. Sarukhán, científico mexicano, nos platica sobre Carl von Linneo, quien ideó cómo clasificar las especies a partir de sus semejanzas anatómicas; sobre el abuelo Erasmo Darwin quién ya sospechaba que las especies evolucionan pero no entendía cómo es que sucedía; sobre Charles Lyell y lo que se sabía de Geología en esa época; sobre Malthus y su teoría de cómo crecen las poblaciones; sobre Alfred Russell Wallace que estuvo a punto de publicar antes que Darwin la teoría de la evolución…

Pero también nos reseña la vida de Darwin y su famoso viaje de 5 años en el Beagle, cómo Darwin llegó a conformar su teoría y nos ofrece una explicación clara y amena acerca de ésta, cómo surgen las especies y cómo surge la complejidad.

La edición en la serie Tezontle tiene fotografías y gráficas de muy alta calidad.

Introducción a la primera edición

La concepción que la cultura occidental ha elaborado del mundo en que vivimos ha cambiado muchas veces. Ha sido sacudida violenta y profundamente por las revoluciones del conocimiento propuestas por seres humanos comunes y corrientes, que sólo difieren de sus congéneres en haber poseído la capacidad de “ver y entender lo que los demás habían mirado sin haber entendido”.

Nicolás Copérnico (o Mikolaj Kopernik en su nativo polaco), con su propuesta a principios del siglo XVI de la organización de nuestro sistema planetario, y Charles Darwin, con su teoría evolucionista del origen de los organismos, incluido el hombre, a mediados del siglo XIX, son dos ejemplos claros de dichas sacudidas. Algunos historiadores de la ciencia se refieren a Sigmund Freud como un tercer revolucionario, ya que propuso el psicoanálisis, a fines del siglo XIX y principios del XX, como la ciencia que estudia la psique del hombre a partir de una serie de impulsos biológicos tan básicos como los instintos de los animales “no racionales”. Cabe también añadir que otros historiadores y filósofos de la ciencia hablan de Albert Einstein como del último de los revolucionarios, gracias a que elaboró la teoría general de la relatividad.

Las revoluciones del pensamiento han sido siempre recibidas con una oposición de grandes dimensiones. Los casos de Copérnico y Darwin son bien conocidos, especialmente por sus aspectos sociales, aunque es justo mencionar que en el segundo caso la reacción fue más moderada que la que sufrió Copérnico. Su obra más famosa, De revolutionibus orbium coelestium, escrita en 1543, no mucho después de que se reconoció que la Tierra era esférica, estuvo en el índice de los libros prohibidos por la Iglesia por casi tres siglos, a pesar de que su autor era un sacerdote católico. Giordano Bruno y Galileo Galilei tuvieron que enfrentar, cada uno a su manera, la oposición de una tradición intelectual que se resistía a aceptar las ideas heliocentristas de Copérnico. La resistencia a la teoría de la evolución mediante la selección natural de Darwin ha sido más duradera y no menos visceral. No existen en contra de ella objeciones que la descalifiquen en su esencia y que estén basadas en argumentos científicos; sin embargo, la oposición de ciertos grupos al evolucionismo, basada en creencias religiosas, en especial de corrientes fundamentalistas, es tanto o más activa en el presente que lo que fue en sus primeros momentos.

Mi propósito al escribir este libro ha sido doble: por un lado deseo presentar el proceso por el cual Charles Darwin llegó a proponer la teoría de la evolución mediante la selección natural, analizando tanto el ambiente intelectual en el que vivió como a las personas, los hechos y las ideas que influyeron en forma decisiva en la conformación de su pensamiento; en otras palabras, las “musas” que lo inspiraron. Por el otro lado, daré una explicación concisa de algunas de las ideas y los conceptos básicos de la selección natural y la evolución a la luz de los conocimientos actuales. 

La mitología griega se refiere a un grupo de diosas inspiradoras del pensamiento y la creatividad del hombre a las que llamó musas o moûsai y cuyo culto tenía lugar en el monte Helicón. El término museo significa la casa donde están las musas o donde se obtiene inspiración, y la primera institución de esta naturaleza de la que se tiene conocimiento es el Museo de Alejandría, que contenía la biblioteca de Alejandro el Grande y era un recinto de discusión y aprendizaje. Hesíodo se refiere a nueve musas llamadas Clío (musa de los historiadores), Urania (de los astrónomos), Terpsícore (de la danza), Erato (de la poesía lírica), Euterpe (de la música), Talía (de la comedia), Melpómene (de la tragedia), Polimnia (de la retórica y la escritura) y Calíope (de la elocuencia y la poesía épica). Las “musas” a las que me refiero en el libro influyeron en Darwin en formas diferentes: unas lo hicieron durante un claro y bien definido momento de inspiración; otras durante largos periodos de intensa interacción académica. Además, la influencia de estas musas no fue individual y aislada, sino que actuó de manera combinada y constituye un elemento esencial en la construcción de la teoría darwiniana. Estas influencias, representadas por personas específicas o por particularidades del medio natural y social, ejercieron un efecto paulatino y acumulativo en la gestación de El origen de las especies.

Decidí tratar a las “musas de carne y hueso” con mayor profundidad de la requerida para la sola referencia a sus ideas y conceptos que inspiraron a Darwin. Esto me ha parecido importante porque cada uno de ellos, así como su pensamiento, son el producto de su familia, de la educación que recibió, de la sociedad en que se desarrolló, de los hechos cotidianos que moldearon e influyeron en su carácter, etc. Pienso que describiendo en forma amplia y detallada el escenario social, familiar y cultural en que tanto Darwin como sus musas vivieron, la obra científica de cada personaje puede ser entendida mejor y el proceso global del desarrollo de sus ideas será comprendido más cabalmente.

El método que he empleado para abordar el tema es un híbrido, que espero no resulte monstruoso, entre la narración biográfica documentada, una descripción lo más sencilla posible de la información científica relacionada con la obra de Darwin y de sus contemporáneos, y el relato novelado de episodios en la vida de los caracteres del libro que, aunque no están en todos los casos documentados, deben de haber ocurrido. Para lograr esto último he intentado compenetrarme en el pensamiento .y en el carácter de los personajes involucrados, especialmente en los de Darwin. Mis experiencias de investigación en la ecología y la historia natural en el campo, especialmente en la zona tropical de México, me han ayudado a sentirme un poco más cercano a las situaciones imaginarias que describo.

La referencia a los diversos aspectos del ambiente social, cultural y económico de los tiempos en que los personajes centrales vivieron me ha parecido también importante. La ciencia, como cualquier otra actividad humana que contribuye a la cultura de un grupo, se desarrolla en condiciones sociales, culturales y económicas propias de cada momento histórico, que influyen sobre sus características y consecuentemente la moldean.

 

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