“Tu pez interior: 3500 millones de años de historia del cuerpo humano”, de Neil Shubin

Neil Shubin es un paleontólogo y biólogo de la Universidad de Chicago, quién saltó a la fama en 2006 al descubrir un fósil conocido como Tiktaalik roseae, de los llamados fósiles transicionales, que se ubica entre los peces y los tetrápodos. Tu pez interior es una magnífica reseña de la aventura que Shubin vivió para ubicar y encontrar el fósil que él sabía que debía de existir.

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Si queremos entender cómo se suceden los acontecimientos en ciencia, éste es un libro altamente recomendado.

Neil Shubin trabajó 6 años para encontrar la evidencia que buscaba: el fósil de una animal intermedio entre los peces y los animales más primitivos que ya caminaban sobre terreno firme. Sabía que si ese fósil existía, había que buscarlo en el lugar correcto y en la época correcta. Lo buscaron en la isla Ellesmere en el norte de Canadá, a 1000 millas del Polo Norte, en unas rocas de hace 375 ma, que se formaron en donde en esa época había unos arroyos. Tiene las características esperadas de un fósil transicional entre peces y tetrápodos: cabeza plana, ojos en la parte superior de la cabeza, cuello, aletas especializadas para moverse sobre la tierra.

Pero el libro de Shubin es mucho más que eso: es una descripción meticulosa de lo parecidos que somos los mamíferos con los reptiles y los peces. Una gran cantidad de nuestras estructuras anatómicas tienen su equivalente en los peces, en Tiktaalik, y en demás especies que aparecieron posteriormente. La gran conclusión de este libro es que todos los cuerpos de los animales actuales y de los fósiles que se conocen son variaciones sobre un mismo tema. Los huesos de nuestros brazos (húmero, cúbito, radio, puño y dedos) tienen su equivalente en los huesos de aves, dinosaurios, murciélagos, pingüinos, ballenas y lagartijas. ¿Sorprendente?

La estructura de nuestro oído medio se puede encontrar en los reptiles. Un análisis de los ojos de todos las especies muestra que tienen un origen común y fueron evolucionando a partir de artefactos muy simples que únicamente permiten percibir luz en los invertebrados. El olfato también tiene sus equivalentes en las diversas especies.

Este libro en un excelente compendio de evidencias que muestran de manera avasalladora que la evolución sucede.

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