“De animales a dioses: Breve historia de la humanidad” de Yuval Harari

¿Cuál es mi segundo libro preferido? Sin duda es éste de Harari. Yuval Harari es un joven maestro de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Su libro es muy del estilo de Armas, Gérmenes y Acero de Jared Diamond (mi libro preferido). Es una perspectiva global de la historia de la humanidad.

harariEs sumamente original: cada capítulo tiene una visión genial de por qué han sucedido las cosas que han sucedido. Por ejemplo, platica qué fue lo que permitió que los humanos pasaran de vivir en pequeñas tribus de una cuantas decenas de individuos a sociedades de miles de personas. Según él, explicación que hace mucho sentido, cuando la tribu es pequeña y todos se conocen, basta el chismerío para saber en quién se puede confiar y en quién no. Pero cuando la comunidad es tan grande que no todos se conocen, la única manera de poder convivir pacíficamente es teniendo creencias sobrenaturales comunes. Confiamos en la gente que cree en lo que nosotros creemos y desconfiamos de los demás. Esto es el origen de las supersticiones y las religiones.

Harari dice que siempre le preguntan cuál es el propósito de estudiar historia. Dice que la gente en general imaginamos que la historia se estudia para predecir el futuro o para aprender de errores cometidos en el pasado.

Desde el punto de vista de Harari, uno debe estudiar historia, no para aprender del pasado, sino para liberarse del pasado. Nacemos dentro de un mundo muy particular y pensamos que esa realidad que nos rodea es inevitable. Tendemos a creer que esa es la única manera de vivir. No nos damos cuenta que nuestro mundo es únicamente el resultado accidental de una serie de eventos históricos azarosos, que condicionan no sólo la tecnología, la política y la economía, sino también nuestra manera de pensar y de soñar. Así es como el pasado nos tiene agarrados del pescuezo y no nos permite ver otros futuros alternos.

El libro es fascinante. Logra eso que Harari pretende: liberarnos de la historia que hemos aprendido. Se lee muy fácilmente y lo deja a uno pensando en que es posible ver el mundo de una manera diferente. Lo recomiendo muchísimo.

Fragmento de “De animales a dioses”

Un animal sin importancia

Hace unos 13.300 millones de años, materia, energía, tiempo y espacio tuvieron su origen en lo que se conoce como el big bang. El relato de estas características fundamentales de nuestro universo se llama física.

Unos 300.000 años después de su aparición, materia y energía empezaron a conglutinarse en estructuras complejas, llamadas átomos, que después se combinaron en moléculas. El relato de los átomos, las moléculas y sus interacciones se llama química.

Hace unos 3.800 millones de años, en un planeta llamado Tierra, determinadas moléculas se combinaron para formar estructuras particularmente grandes e intrincadas llamadas organismos. El relato de los organismos se llama biología.

Hace unos 70.000 años, organismos pertenecientes a la especie Horno sapiens empezaron a formar estructuras todavía más complejas llamadas culturas. El desarrollo subsiguiente de estas culturas humanas se llama historia.

Tres revoluciones importantes conformaron el curso de la historia: la revolución cognitiva marcó el inicio de la historia hace unos 70.000 años. La revolución agrícola la aceleró hace unos 12.000 años. La revolución científica, que se puso en marcha hace solo soo años, bien pudiera poner fm a la historia e iniciar algo completamente diferente. Este libro cuenta el relato de cómo estas tres revoluciones afectaron a los humanos y a los organismos que los acompañan.

Hubo humanos mucho antes de que hubiera historia. Animales muy parecidos a los humanos modernos aparecieron por primera vez hace unos 2,5 millones de años. Pero durante innumerables generaciones no destacaron de entre la miríada de otros organismos con los que compartían sus hábitats.

En una excursión por África oriental hace dos millones de años, bien pudiéramos haber encontrado un reparto familiar de personajes humanos: madres ansiosas que acariciarían a sus bebés y grupos de niños despreocupados que jugarían en el fango; adolescentes temperamentales que se enfadarían ante los dictados de la sociedad, y ancianos cansados que solo querrían que se les dejara en paz; machos que se golpearían el pecho intentando impresionar a la belleza local, y matriarcas sabias y viejas que ya lo habrían visto todo. Estos humanos arcaicos amaban, jugaban, formaban amistades íntimas y competían por el rango social y el poder… pero también lo hacían los chimpancés, los papiones y los elefantes. No había nada de especial en ellos. Nadie, y mucho menos los propios humanos, tenían ningún atisbo de que sus descendientes caminarían un día sobre la Luna, dividirían el átomo, desentrañarían el código genético y escribirían libros de historia. Lo más importante que hay que saber acerca de los humanos prehistóricos es que eran animales insignificantes que no ejercían más impacto sobre su ambiente que los gorilas, las luciérnagas o las medusas.

Los biólogos clasifican a los organismos en especies. Se dice que unos animales pertenecen a la misma especie si tienden a aparearse entre sí, dando origen a descendientes fértiles. Caballos y asnos tienen un antepasado común reciente y comparten muchos rasgos físicos, pero muestran muy poco interés sexual mutuo. Se aparean si se les induce a hacerlo; sin embargo, sus descendientes, llamados mulas y burdéganos, son estériles. Por ello, las mutaciones en el ADN de asno nunca pasarán al caballo, o viceversa. En consecuencia, se considera que los dos tipos de animales son dos especies distintas, que se desplazan a lo largo de rutas evolutivas separadas. En cambio, un bulldog y un spaniel pueden tener un aspecto muy diferente, pero son miembros de la misma especie y comparten el mismo acervo de ADN. Se aparearán fácilmente, y sus cachorros crecerán y se aparearán con otros perros y engendrarán más cachorros.

Las especies que evolucionaron a partir de un ancestro común se agrupan bajo la denominación de «género». Leones, tigres, leopardos y jaguares son especies diferentes dentro del género Panthera. Los biólogos denominan a los organismos con un nombre latino en dos partes, el género seguido de la especie. Los leones, por ejemplo, se llaman Panthera leo, la especie leo del género Panthera. Presumiblemente, todo el que lea este libro es un Homo sapiens: la especie sapiens (sabio) del género Homo (hombre).

Los géneros, a su vez, se agrupan en familias, como las de los gatos (leones, guepardos, gatos domésticos), los perros (lobos, zorros, chacales) y los elefantes (elefantes, mamuts, mastodontes). Todos los miembros de una familia remontan su linaje hasta una matriarca o un patriarca fundadores. Todos los gatos, por ejemplo, desde el minino doméstico más pequeño hasta el león más feroz, comparten un antepasado felino común que vivió hace unos 25 millones de años.

También Homo sapiens pertenece a una familia. Este hecho banal ha sido uno de los secretos más bien guardados de la historia. Durante mucho tiempo, Homo sapiens prefirió considerarse separado de los animales, un huérfano carente de familia, sin hermanos ni primos y, más importante todavía, sin padres. Pero esto no es así. Nos guste o no, somos miembros de una familia grande y particularmente ruidosa: la de los grandes simios. Nuestros parientes vivos más próximos incluyen a los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. Los chimpancés son los más próximos. Hace exactamente 6 millones de años, una única hembra de simio tuvo dos hijas. Una se convirtió en el ancestro de todos los chimpancés, la otra es nuestra propia abuela. 

2 responde a ““De animales a dioses: Breve historia de la humanidad” de Yuval Harari”

  1. Raúl Vilchis Ramñirez dice:

    Hola!

    Me ha saltado la duda, cuál sería entonces su primer libro preferido o el más preferido si me permite la expresión?

    Un saludo, me ha encantado el contenido del sitio-blog.

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