Todo sobre la Evolución
Ser humano

Los genes del olfato

 
 

Los ganadores del premio Nobel 2004 descubrieron cuáles son los genes del olfato en los seres humanos. Resulta que son muchísimos, son más del 3% de nuestro genoma, están activos sólo en la zona nasal y nos permiten percibir entre 5,000 y 10,000 olores distintos.

Además, descubrieron que hay genes para detectar olores específicos, pero que para detectar ciertos otros olores es necesario la colaboración de varios genes al mismo tiempo.

Su descubrimiento dió lugar a que otros investigadores estudiaran las demás especies. Lo que sabe al día de hoy se puede resumir en lo siguiente:

  1. Hay genes para detectar olores en el agua y genes para detectar olores en el aire.
  2. Los peces vivos más simples, como las lampreas, tienen pocos genes del olfato y no están diferenciados todavía. Surgieron antes de que los genes del olfato se separaran en dos tipos.
  3. Los peces mas complejos tienen más genes y les sirven únicamente para detectar olores en el agua.
  4. Los anfibios tienen de los dos tipos, de agua y de aire.
  5. Los mamíferos y los reptiles tienen sólo genes para detectar olores en el aire.
  6. Nuestros genes del olfato no aparecieron de la nada. Muchos de nuestros antepasados, que tenían menos genes del olfato que nosotros, sufrieron mutaciones que los duplicaban y las duplicaciones se fueron especializando para detectar nuevos olores.
  7. Los cetáceos, como las ballenas, por ser mamíferos, no tienen genes para detectar olores en el agua. Y como no usan sus vias nasales para respirar, resulta que sus genes del olfato están inhabilitados: han sufrido mutaciones que los han hecho inservibles.
  8. Los mamíferos con visión a color, como nosotros, tienen también gran cantidad de genes inhabilitados. En particular, los seres humanos tenemos una tercera parte de nuestros genes del olfato que son inservibles. Hemos canjeado genes del olfato por genes de la visión. Dependemos mucho más de nuestra visión que de los olores.

La historia de nuestros ancestros y nuestra relación con otras especies está escrita en nuestros genes del olfato. Nuestros genes son casi idénticos a los de otros mamíferos con visión tricromática; menos parecidos a los de los mamíferos con visión dicromática que dependen más del olfato, como los perros; menos parecidos a los de los reptiles; aun menos a los de los anfibios; mucho menos a los de los peces.

Aquí es posible encontrar más ejemplos de evidencias genéticas de la evolución.

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Referencias:
Referencia. Shubin, Neil, () Your Inner Fish: A Journey into the 3.5-Billion-Year History of the Human Body. p. 144

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