Todo sobre la Evolución
Ser humano

¿Cómo pudo haber evolucionado el cerebro?

 
 

El movimiento estuvo presente en nuestros ancestros unicelulares hace 3,000 ma. Se movían con flagelos (como las bacterias o los espermatozoides), con cilios (especies de cabellos) o como se mueven las amibas.

La capacidad de movimiento ofreció una ventaja enorme para encontrar comida, dispersarse a nuevos sitios y escapar de depredadores.

El punto clave es que las moléculas de las proteínas que producen estos movimientos son las precursoras de las células de los músculos.

Las células de los músculos aparecen en todos los animales, desde los más primitivos, como las hydras, un animal de agua dulce que mueve sus tentáculos para capturar presas, hasta los mamíferos más complejos como nosotros.

La habilidad para moverse es fundamental en los animales. Aquí es donde aparecen los cerebros.

La primera evidencia de precursores de cerebros es colecciones de nervios que se encargan de controlar el movimiento.

Lograr que los músculos se contraigan en el orden correcto fue un adelanto evolutivo enorme que requirió la evolución de los nervios. Esos circuitos de nervios son los precursores del cerebro.

Una vez que la capacidad de movimiento evolucionó en animales multicelulares, hubo necesidad de percibir el ambiente para decidir cuándo y para dónde moverse. Ahí fue cuando evolucionaron los sentidos: células sensibles a la luz, temperatura y olor.

Después surgieron las emociones para ayudar al animal a hacer los movimientos apropiados: atacar, escapar o cortejar.

La regla es: si no hay músculos, no hay cerebro. Esa es la razón por la que las plantas no tienen cerebro. Son muy exitosas sin la necesidad de movimiento.

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Movimiento con flagelos
 
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Movimiento con cilios
 
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Movimiento de amibas
   
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Referencias:
Wolpert, Lewis, (2006) Six Impossible Things Before Breakfast: The Evolutionary Origins of Belief. p. 31

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